Respeto por la  HISTORIA,
 ENTORNO

NATURALEZA

 

Por la presencia fundamental de Candonga en la historia de Córdoba, proponemos un proceso de despliegue y ordenamiento territorial que respeta la historia, el entorno, la naturaleza y el espacio vital del lugar.

La Estancia de Santa Gertrudis fue un escenario demostrativo de la historia colonial de Córdoba y de los antiguos asentamientos indígenas. Por un lado, Tilín y Cupil, antiguos caciques de los pobladores indígenas del lugar, coexistieron con el encomendero civil Don Moyano de Oscariz, quien organizó una unidad económica que reflejaba la estructura de gestión territorial de la colonia: el hospedaje, el culto, la producción de alimentos y el molino transformador del grano con casa del molinero incluida. En particular, el viejo nombre de Estancia de Santa Gertrudis fue cediendo lugar para la aparición del nombre Candonga, que en vieja lengua quechua significa “mula cansada” o “vieja mula que no sirve para tiro”. De a poco y bajo el influjo del notable incremento del precio de la plata en el mercado mundial entre 1720 y 1750, ese asentamiento fue transformándose en un proveedor de alimentos y mulas para las caravanas que desde Buenos Aires surcaban el interior provincial rumbo al Cerro del Potosí y al Puerto de Lima, epicentro del Virreinato del Perú, ultima unidad organizativa de la Corona Española previa a las reformas borbónicas de 1776.

Estancia Santa Gertrudis

La Estancia de Santa Gertrudis no fue jesuítica pero creció y se expandió bajo su cultura en materia arquitectónica, en el modo de organizar el trabajo y colonizar a la mano de obra indígena y esclava que circulaba por el lugar, en su manera de diseñar el riego y aprovechar el curso de agua que atravesaba su territorio, en su modo de trabajar la piedra, organizar los corrales, diseñar acequias, escoger el lugar más apto para el procesamiento de los granos y para decidir la instalación de la vivienda protegida de los vientos y de las inundaciones.

Capilla Candonga

La que es hoy la capilla más fotografiada de la Provincia de Córdoba, la llamada Capilla de Candonga, era el oratorio de la vieja estancia de Don Moyano de Oscariz. Cuando comenzamos el proyecto, allá por 1995, luego de realizar lecturas aerofotogramétricas del lugar, decidimos realizar una intervención que reconstruyera el vínculo mencionado entre vivienda, culto, producción y procesamiento. De este modo, recuperamos las antiguas habitaciones del casco, reconstruimos el molino y pusimos en producción la denominada huerta de Los Perales. Nada de eso existió durante muchos años y poco se explicaba acerca de esa capilla que, en medio de las sierras, se transformaba en un icono de la presencia de arquitectura jesuítica en la Provincia.

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